El proyecto propone vincular a Casavalle tanto internamente como con el resto de la ciudad, trabajando sobre los cursos de agua pertenecientes a la cuenca Casavalle y en sus zonas adyacentes como articulador urbano – comunitario.

Mediante un abordaje sistémico se proponen estrategias de ordenación para esta pieza, que resultando en un nuevo frente urbano incorpora vialidad, cuidado ambiental, espacio público, vivienda y áreas productivas. Con un enfoque sustentable busca la recuperación de los ecosistemas naturales así como la incorporación de infraestructura verde y la educación en el cuidado ambiental.

El presente trabajo tiene como objetivo analizar el padrón de consumo de energía residencial a través del estudio de casos, permitiendo brindar información para un posible observatorio energético. Aporta además información en la futura priorización de etiquetado energético por parte del Estado uruguayo, analizando el padrón de consumo en el parque residencial urbano del área metropolitana de Montevideo.

En el año 1959, doce países firmaron el Tratado Antártico, un documento que establece un marco legal para la gestión del continente blanco; promoviendo la investigación científica y la cooperación. Uruguay es miembro activo con voz y voto en dicha organización habiendo reservado todos los derechos que le correspondieren a futuro en caso de cambiar las condiciones de gestión ambiental/territorial que rigen el tratado.

El Tratado Antártico será abierto para entrar en revisión en el año 2048 y Uruguay tiene voluntad de ubicarse entre los países más desarrollados del tratado para llegar en buena posición a la revisión, por esto, existe una agenda país activa en materia científica, que planifica las principales directrices a llevar a cabo.

El proyecto actúa de forma multiescalar, con énfasis en una intervención en la Base Científica Antártica Artigas que atiende las preocupaciones de la comunidad científica y reflexiona sobre la forma de intervenir un territorio tan particular e inexplorado.

En Uruguay se construye un número muy significativo de viviendas sociales sujetas a subsidio de vivienda nueva, debido a las dificultades que tiene un sector de la población en acceder a una vivienda propia en el marco de un mercado inmobiliario costoso. Según los datos del Plan Quinquenal de Vivienda 2015-2019, en el período anterior (2010-2014) se construyeron 25.319 viviendas nuevas de interés social por parte del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA). El Estado realiza una fuerte inversión social para resolver el problema del déficit habitacional, con un importante énfasis en el mejoramiento de la calidad de vida de la población socioeconómicamente vulnerable. Si bien se ha trabajado durante años en el desarrollo de estas viviendas, aún existen oportunidades para mejorar su diseño. Dentro de los aspectos a mejorar se entiende fundamental la promoción de la incorporación de criterios de eficiencia energética y seguridad, tanto en el uso de los servicios básicos, como en el diseño y construcción de estas viviendas de interés social. La población de análisis de este trabajo es la que se encuentra entre el primer y el tercer decil (ingresos máximos de 60 UR) y que corresponde a tres tipos de programa habitacional, los de acceso a la vivienda (Programa Mejoramiento de Barrios, PMB, viviendas del Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural ,MEVIR, para la población socialmente más vulnerable y el Plan Juntos) y el de mejora del stock dentro del PMB. El estudio de estos programas se centrará en lo desarrollado entre los años 2005 y 2018.

El sector Residencial representa el 39% del consumo de energía eléctrica total del país, mostrando así su importancia . El consumo de energía en los sectores de menores recursos no permite conseguir condiciones de temperatura interior dentro de los rangos de confort térmico, 18°C a 24°C, durante gran parte del período frío . Probablemente el mejoramiento térmico en las viviendas de estos sectores no necesariamente producirá una disminución significativa de la energía de calefacción, debido a que la población más pobre del país seguirá destinando pocos recursos económicos para climatizar sus viviendas en invierno. Sin embargo, por bajo que sea este gasto, una vivienda de mejor comportamiento térmico implica un uso más eficiente de la energía, pero más importante aún, mejorará la calidad de vida al aumentar las condiciones de confort en el ambiente interior. Es en este último sentido que también debe usarse el concepto de eficiencia energética en viviendas, sobre todo en viviendas sociales, y se debe atacar lo cualitativo del diseño de las viviendas. Complementariamente, la eficiencia energética depende en última instancia del comportamiento de los usuarios, cuyas conductas responden a factores culturales.

UTE ha venido desarrollando desde hace muchos años políticas específicas en zonas de vulnerabilidad socioeconómica, con el objetivo de favorecer la inclusión social de estos segmentos de la población, y además atacar el problema de las pérdidas no técnicas de energía. En 2014 se firmó un convenio UTE-MIDES para la articulación entre ambos organismos, con el objetivo de implementar el uso más eficiente y seguro de la energía eléctrica por parte de los hogares de menores recursos relativos. Desde el Directorio de UTE se ha enfatizado en la necesidad de coordinación entre los diferentes organismos para lograr una mejor eficacia de las políticas sociales y energéticas. Esto implica la implementación de medidas que promuevan el acceso en forma regular y segura al servicio eléctrico y el fomento de la cultura de pago por los servicios recibidos. En este sentido se han desarrollado también articulaciones con la Dirección Nacional de Energía (DNE) y la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland (ANCAP) para la incorporación de otros energéticos, como por ejemplo el super gas.

Resulta de gran relevancia para UTE la elaboración de un trabajo que identifique elementos de mejora en el proceso global que involucra varias instituciones. La mejora en el diseño energético de las viviendas, tanto en lo que respecta a la eficiencia de los elementos constructivos (envolvente), como a la planificación de la infraestructura que determina los usos de energía, permitiría mejorar la sustentabilidad de los procesos de inclusión social llevados adelante por UTE.

Reconocimiento del cambio

La sociedad contemporánea ha ido transformando el concepto de “habitar” y sus códigos de domesticidad durante el siglo pasado y lo que va de este. Sus formas de expresión merecen ser estudiadas y reflexionadas desde el campo urbano hasta el espacio doméstico, a escala universal y nacional al mismo tiempo. Es necesario entender el ayer para proyectar el mañana, pero lo imprescindible en este momento reflexionar sobre la actualidad y el porvenir, entenderlo como hecho histórico, y abordarlo desde nuestra disciplina. Desde tiempos inmemorables, la crisis nos hace mas eficientes, estandarizamos y repetimos, globalizamos, la eficiencia debe volver en otros términos. Si proyectamos para el HOY, ya estamos atrasados.

La ciudad entra en juego!

Desarrollar las nuevas relevancias va desde la unidad habitacional hasta la ciudad en si misma, por lo tanto es importante pensar en interfaz. Entre la vivienda y la ciudad.

Nuevos elementos dentro de la urbe que se convierten en servicios primordiales para el desarrollo urbano habitacional, y quizás otros que quedan obsoletos. Para ello es necesario gestionar esta interfaz, entender los nuevos diagramas de vínculos desde la escala micro -vínculos humanos- a la escala macro -vínculos urbanos-. Externalizar! Flexibilizar! Cooperativizar! Conceptos como Co-Housing y Co-Working ya se venían desarrollando en el mundo, que pasaría si lleváramos este concepto a la vida en general? Co-Vida: una vivienda colectiva, para una sociedad colectiva, mediante la consciencia colectiva.

Como punto de partida, elegimos un terreno sobre la calle BsAs, ubicado e EcoLiving, una zona con predominancia residencial.

La propuesta pretende activar el borde del Río, generando un borde dinámico, entendiendo al fenómeno de la inundación como un proceso natural de crecida donde interaccionan dos sistemas: la ciudad y el río.

La pieza soporte funciona como NEXO y genera el vínculo entre los dos sistemas. Formar parte del parque, mimetizándose con el lugar. Ser testimonio activo del agua convirtiéndose en referencia para la sociedad local.

Su uso según haya o no inundaciones, se genera en una cota fuera de peligro de ser afectada por la crecida del río, ingresando a partir de un acceso que también se adapta a estas circunstancias.

Es necesario reflexionar sobre un ineludible cambio de mirada, en particular para abordar problemáticas transversales como las relacionadas al ambiente y al territorio, tomando en este caso a el río como una oportunidad.

El conjunto de vivienda colectiva como plan de re activación de los espacios públicos y como herramienta para la re inserción social de minorías, estimulando el uso de baldíos y edificios obsoletos.

Comunidad entendida como algo mas que compartir un lugar, si no como forma de organizarse, de habitar el territorio. Donde se comparten aspectos económico, sociales, culturales, generando un entorno enriquecedor para todos y una red de contención que atienda todos los sectores sociales.

Una comunidad que repiensa constantemente el como vivimos y que se percibe como un sistema mas complejo que si misma, atenta a como su impacto afecta a todo un entorno, a un ciudad. Que se mueve en diferentes escalas, conectando a estas. Apostando a que es posible una forma sostenible de vivir.