Se investiga un nuevo vínculo de la ciudad con la naturaleza y sus aguas urbanas. La recuperación y apropiación por parte de la ciudad de los humedales del arroyo Pantanoso en su cuenca baja, asociado a un nuevo enfoque de viviendas sociales con acento en la sostenibilidad ambiental.

Nuestros montes nativos, son elementos imprescindibles al momento de ilustrar la cultura, historia y relación con el ambiente de los uruguayos. Éstos son elementos que nos identifican como territorio real e imaginario, como país. Participan en la regulación y conservación de varios recursos, aunque con la depredación causada por el hombre han perdido muchos de sus beneficios. Es por ellos que consideramos los frutos nativos tan importantes y una fuente de inspiración proyectual.

Se pretende volver a nuestras raíces, fomentar la conservación de la flora autóctona y re-adaptar el paladar del uruguayo contemporáneo. Se propone un edificio que se relaciona con el medio fundamentalmente a través de las visuales, con un programa que busca la inmersión y redescubrimiento de lo que es nuestro, de los montes nativos y sus frutos. El edificio consiste en un complejo con alojamiento y restaurante así como con talleres, sala de conferencias y zona de producción.

Se plantea la activación de la costanera de la cañada Jesús María a partir de un proyecto integrador del colectivo barrial.

Se plantea la conexión del Parque de Restauración Ambiental (tramo bajo de la cuenca baja del PPAP) con un nuevo parque a ubicar en el entorno de la Central Térmica de Respaldo(UTE) sobre la Avda. Millán y Alberto Gómez Ruano. Este nuevo parque no solo dará servicio a toda esta zona muy poblada con cooperativas de viviendas sino que será un nodo articulador hacia el norte, integrándose al proyecto en tramo 3 (La Tablada) del PPAP. La conexión planteada será posible mediante un parque lineal que seguirá el recorrido de la Cañada Jesús María. La conformación del parque permitirá aproximarse al curso y recorrer longitudinalmente sus márgenes a través de una vialidad de borde que incorpore sendas aeróbicas peatonales y ciclovías.

El parque lineal articulará tres ejes programáticos: la recreación, el esparcimiento y la huerta urbana, articulándolo con diferentes instituciones públicas y privadas del entorno. En el caso de la recreación y el esparcimiento se generará una “red verde”, interconectando espacios ya definidos (Estadio Parque Salus, Club San Francisco, Cancha Estrella Federal, Plaza Monterroso, etc.) con otros potenciales espacios verdes en la zona.

Un parque inundable comienza resolviendo uno de los principales problemas que son las inundaciones. A raíz de esto se proyectan una serie de canales semientarrados inundables que generan “islas” a nivel. De esta forma se integra el arroyo Manga como parte del diseño y a su vez genera un paseo lineal que lo recorre en la totalidad de su longitud. Una de las intenciones del proyecto es generar a partir de pequeñas decisones de proyecto, una identidad barrial única. Para que el proyecto tome un carácter coherente en todas sus líneas decidimos utilizar el libro de Marcos Sastre “El temple Argentino” donde describe las especies de flora y fauna que se incorporan al proyecto.

Baroffio Respira, es fruto de un análisis y estudio profundo del parque y de su entorno mediato, identificando su singularidad, vinculado con necesidades reales de la comunidad y respondiendo a estrategias de mitigación del cambio climático.

Revival de alrededores al Arroyo del Molino. Así se plantea esta propuesta de intervención urbana, frente a zonas en estado de olvido, no solo promoviendo su uso sino que también su reactivación mediante: propuestas ambientales, promoviendo microclimas naturales y zonas de reforestación de especies autóctonas. Se trata de intervenciones que fomentan la integración entre usuarios, generando espacios de estanco al mismo tiempo que se construye un sentimiento de apropiación del espacio. Se aspira a un parque unificado, accesible, integral, natural y vivo. Donde la naturaleza ocupe el rol principal que se merece.

La estrategia que proponemos es concreta. Reconocer el territorio original y con ello mejorar la calidad de vida. Generamos suelo con capacidad de ser densificado. Los cursos de agua son los “nuevos” ejes, la topografía los límites. Planteamos reconocer los ciclos hidrológicos originales, que por ende son los más eficientes y minimizan riesgos de habitabilidad de la ciudad.